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miércoles, 28 de mayo de 2008

LA PITAHAYA O FRUTA DEL DRAGON


























La pitahaya es una fruta hasta ahora exótica y de exuberante sensualidad. La belleza de la flor, una de las más grandes del mundo, es tan enorme como su efímera existencia sin olvidar su intenso olor a jazmín.
La primera vez que utilicé la pitahaya ( también conocida como yaurero, pithaya, pitaya, warakko o fruta del dragón) fue para hacer la famosa receta del libro como agua para chocolate de Laura Esquivel " codornices en pétalos de rosa", puedes recordarla pinchando aquí, creo que la compré en un viaje a Barcelona, en el mercado de la Boquería, hace ya bastante tiempo, posteriormente he comprobado como las venden en muchos más sitios, en la Boqueria las venden partidas por la mitad y con una cucharilla de plástico para ir comiéndola por la calle.
Verlas colocadas en este mercado es un auténtico placer estético, su corteza rosácea llena de escamas entre el verde y el amarillo, el delicado brillo de su pulpa repleta de semillas negras y esa sospecha de albergar el más dulce de los néctares. En mi mente se dibujaron paisajes lejanos de naturaleza salvaje mientras observaba su kilométrica geometría en el mostrador, no lo pude resistir y acabé comprando alguna.

Existen dos variedades principalmente: amarilla y roja que se diferencian no sólo por el color de su pulpa sino por su forma de corteza y su sabor.
La corteza de la amarilla luce espinas en lugar de escamas aunque estas se eliminan antes de llegar a los mercados, y el tamaño del fruto que es superior a la variedad roja.
La amarilla suele estar disponible en nuestros mercados de enero a marzo y de junio a septiembre mientras que la roja sólo de mayo a agosto.
Por otro lado aunque la pulpa parezca idéntica la variedad amarilla es más aromática y mas dulce, la roja es mas decorativa.

Dicen que estas frutas contienen una sustancia " la captina" que actúa como tonificante del corazón y calmante de los nervios.



miércoles, 11 de abril de 2007

CODORNICES EN SALSA DE PETALOS DE ROSA





Esta receta se ha hecho famosa a través del libro de Laura Esquivel Como Agua para Chocolate, una obra repleta de simbolismo esotérico en que la cocina se muestra como un auténtico laboratorio alquímico, de magia blanca y de hechizos de amor.Yo me he permitido recrearla y la verdad es que aparte de original es exquisita. Aqui os la cuento.
Sinopsis de Como agua para chocolate:
Una novela sorprendente, inolvidable, cuyo tema gira en torno a un amor imposible para cuya consecución la protagonista recurrirá a las artes culinarias. Bajo la apariencia de un folletín por entregas y encabezando cada capítulo con una receta, esta historia mágica convierte la gastronomía en un código de sensualidad cargado de penetrantes aromas, de colores deslumbrantes. Tita es la pequeña, vive en un rancho con sus hermanas y sus sirvientas, y pese a saberse condenada a no poder gozar del amor por tener que hacerse cargo de su madre, no renunciará a Pedro. Él también la ama, pero se casará con su hermana Rosaura para poder seguir cerca de ella. Tita se refugia en la cocina y se entrega a la elaboración de platos mágicos capaces de transformar las emociones y el comportamiento de quienes los prueban, a la espera de que su trágico destino se cumpla.

INGREDIENTES:
12 rosas, de preferencia rojas
12 castañas ( yo he usado en conserva)
Dos cucharadas de mantequilla
Dos cucharadas de fécula de maíz
Dos gotas de esencia de rosas
Dos cucharadas de anís o mejor anis estrellado
Dos cucharadas de miel
Dos ajos
6 codornices
aceite de sesamo
media naranja
1 pithaya (fruta tropical que da color a la salsa) (PARA SABER MAS DE LA PITHAYA)


PREPARACION:
En un mortero (yo lo haga en picadora eléctrica) se ponen los pétalos de rosa, las semillas de anís, los pistachos y las castañas y la pithaya, se pica todo bien, se incorpora la miel y se reserva.
Se pelan los ajos y se doran lentamente en el aceite de sésamo, luego se añade una buena cucharada de mantequilla y el picadillo de rosas que habiamos reservado, se remueve bien y se ponen las codornices previamente saladas y adobadas restregándoles medio limón o naranja y selladas en la plancha hasta que cojan color.
Deberán removerse bien para impregnarlas del sofrito. Luego se añade un vasito de agua en el fondo para que no se pegue el guiso, se tapa para que se hagan muy lentamente durante unos diez minutos, y luego se deja reposar hasta enfriarse por completo.
Para servir basta remover bien todo el guiso y si la salsa quedó algo seca se rocía con un poco de agua para que al recalentar no se pegue.
PRESENTACION:
En la presentación no pueden faltar algunos pétalos de rosa recién deshojados, a ser posible de distintos colores.

Para que este plato salga bien hay que disponer de rosas rojas cuyo aroma sea muy penetrante, en caso de no disponer de ellas se pueden añadir algunas gotas de agua de rosas.